Grupo Sion

¿De dónde vendrá mi socorro?

“1Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
2Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
3No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.
4He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
5Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.
7Jehová te guardará de todo mal;
Él guardará tu alma.
8Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.” – Salmos 121.1-8

¿Quién puede ser nuestro mejor aliado? Sólo Dios.

1. Dios y el dinero en la enseñanza de Jesús

“32 No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. 33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. 34Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” – Lucas 12.32-33

Lo que hoy tienes comparado con lo que Dios te quiere dar, es tan sólo una limosna.

Todas las inversiones que hacemos en la tierra al pasar el tiempo se oxidan.

“13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? 15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” – Lucas 12.13-21

2. Tesoros en el cielo

Nada importan todas las riquezas que puedas acumular en la tierra si llega el día en que partas y no hayas separado lugar en el cielo.

3. Haga alianza con el dueño del mundo y su plenitud

“1 De Jehová es la tierra y su plenitud;
El mundo, y los que en él habitan.” – Salmo 24.1

“25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traer” – Mateo 6.25-34

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26/06/2015
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